sábado, 29 de agosto de 2015

¿Por qué cuando estoy estresado, aunque me esfuerce, no tengo ganas de tener sexo?

El cuerpo no puede ignorar los fuertes estragos que lo impactan cuando estás como olla de presión. Cuando se presenta una situación emergente, tu cuerpo produce una hormona llamada cortisol. Esto, con el fin de enviar cantidades urgentes de energía a los músculos. Las funciones anabólicas de recuperación, renovación y creación de tejidos se paralizan y el organismo cambia a metabolismo catabólico para resolver. Cuando la situación de estrés es constante, se disparan en el organismo los niveles de cortisol. Esta sustancia comienza a invadir tu cuerpo. Está íntimamente relacionada con otra hormona, la testosterona: responsable del deseo sexual. Se ha descubierto que a mayor producción de esa hormona, menor segregación de testosterona. Por ende no sólo es un estado emocional o anímico, tu cuerpo carece de las sustancias para encenderte. Los niveles de cortisol disminuyen sensiblemente al hacer ejercicio, comer bien sobre todo cereales, verduras y tomar una o dos copas de vino. También se ha descubierto que meditar, practicar yoga y dormir bien disminuyen la producción de la misma.

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