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¿Tienes mucho o poco vello púbico?

Empecemos por explicar por qué es importante el vello púbico. Además de protegerte contra las infecciones (atrapando las bacterias), el vello púbico reduce la fricción cuando mueves tu cuerpo, quiere decir, disminuye la posibilidad de que tu piel se roce o sufra alguna irritación. Otra de sus funciones es captar y esparcir las feromonas, olores que te vuelven sexualmente atractivo(a), y que son producidas por tu cuerpo. El vello púbico varía en cantidad, color, textura y grosor, así que sin importar dónde crezca, cómo luzca o como se sienta, tu vello es completamente normal. Si crees tener demasiado o que está muy esponjado, puedes recortarlo con unas tijeras de puntas redondeadas o depilar el área cuidadosamente con cremas especializadas… y si eres muy valiente... con ceras.

Condones y lubricantes

Sin importar tu género, siempre lleva condones. El calor y las bebidas alcohólicas deshidratan y afectan la lubricación vaginal, así que tampoco olvides tener un lubricante con base en agua a la mano. Ayuda a que el condón no se rompa. Además del embarazo, uno nunca sabe lo que las conquistas románticas dejan en los genitales. ¿No quieres contraer VIH o cualquiera de las enfermedades de transmisión sexual, verdad?

¿Cuál es el mejor lugar para besar a una mujer además de los labios para que se excite?

Las orejas. Mejor dicho, el lóbulo de las orejas. Es una zona sensual, crea una conexión de intimidad, y apunta hacia una de las principales zonas erógenas del cuerpo. Incluso existen mujeres y hombres que pueden llegar al clímax estimulándose solamente los lóbulos de las orejas.